
Gen. 16, 1-12. 15-16
Espera en el Señor; confía en Él. Dios, a su debido tiempo cumplirá su Palabra. Si se tarda, no pienses que Dios te ha engañado; pues sus caminos no son nuestros caminos.
Dios llevará a término en nosotros, la obra que ha iniciado en nosotros. Pero cuando uno se desespera y quiere corregirle los planes a Dios, la vida se complica, no por Dios, sino por uno mismo que no supo esperar el día del Señor.
Después querrá uno echarle la culpa a los demás, queriéndoles hacer responsables de decisiones que uno tomó equivocadamente. Sin embargo, como decimos, Dios escribirá derecho sobre nuestros renglones chuecos. Dios, incluso, sacará bien de mal.
En nuestra debilidad, Él manifiesta su poder. A pesar de como hayan sido nuestros caminos, Dios nos pide volver a Él y someternos, amorosamente a su voluntad, de tal forma que, siguiendo los suyos, haciendo nuestros sus planes, podamos finalmente, llegar al cumplimiento pleno de la promesa de la salvación eterna en nosotros.
Mt 7, 21-29
Jesús concluye esta gran catequesis sobre la vida cristiana con la invitación a vivirla. No se trata de ser «escuchadores» de la palabra de Dios, sino actores, de ponerla en práctica.
El hacer milagros, sanar personas, expulsar demonios no es un signo de pertenencia a Jesús. Estos signos pueden ser hechos también por obra del maligno.
Por ello no basta decir: Señor, Señor, sino vivir de acuerdo al evangelio. Quien se dedica solo a «escuchar» la palabra de Dios y no hace un verdadero esfuerzo por vivirla termina con una vida destrozada.
En cambio, quien toma el camino angosto y la puerta estrecha que conducen a la vida, encontrará que su vida se construye en la paz y la armonía interior.
El Evangelio no es una filosofía, sino la proposición concreta de Jesús a adoptar un estilo de vida cimentado en el amor, una vida que es capaz de resistir todos los embates de la vida y permanecer en pie, una vida que no se deja vencer por las crisis (cualquiera que estas sean) sino que la supera y en ello manifiesta la solidez de su fe y su amor al Resucitado.