CATEQUESIS

VAS A DAR A LUZ UN HIJO

Objetivo: Invitar a una actitud de disponibilidad y confianza del que espera en el Señor, aunque no alcancemos a comprender sus planes.
Ideas principales:
· El Mesías llega por caminos inesperados, distintos a los que supone el hombre.
Llega a través de los que necesitan siempre de Dios porque han aprendido la inutilidad y falsedad de la salvación humana: los «Pobres del Señor».
· María es la elegida entre un grupo que comparte esta actitud plena de «pobreza» y que enlaza armónicamente la Antigua y la Nueva Alianza.
· María es fruto de la labor de Dios con su pueblo para preparar la Encarnación.
Símbolo del resto purificado, engendrará por el Espíritu al Hombre Nuevo.
· La confianza en Dios, la humildad, disponibilidad y apertura de corazón de María, son las actitudes que permiten a Dios hacerse hombre con los hombres.
· María no es una «diosa». Su grandeza le viene de Jesús (a quien como madre y en cuanto hombre le transmite la mejor herencia cultural y espiritual del Pueblo elegido), y de su aceptación del plan de Dios.
RESUMEN DE LAS IDEAS PRINCIPALES
María, la elegida de Dios, es fruto de la labor de revelación y purificación que El mismo realizó en su pueblo. Representativa de la espiritualidad de los «Pobres de Yavé», su disponibilidad y confianza son la vía por la que Dios se hará hombre con los hombres. Pero María no es una diosa. Su grandeza procede de su aceptación del plan de Dios y de su amor a Jesús al que como hombre, transmite la mejor herencia espiritual de Israel.
DESARROLLO DE LA CATEQUESIS
Primer paso: EXPERIENCIA HUMANA
Los protagonistas de nuestro sistema cultural – económico nos pretenden convencer de que sólo los que triunfan, los «famosos», son importantes. Se recrean en sus luchas, declaraciones, sus líos. Nunca hablan de la heroicidad cotidiana de las personas corrientes.
Se puede dialogar sobre si de verdad son tan importantes las decisiones y hechos que acaparan los titulares de la prensa, radio, T.V., etc.; si podemos dar un criterio para distinguir qué es lo importante y cómo valoramos lo que estamos haciendo, etc.
Segundo paso: DESARROLLO DE LAS IDEAS PRINCIPALES
Nota para situar los textos.
La situación de la mujer judía en época de Jesús era en lo social y religioso de total subordinación al hombre. De hecho y salvo excepciones no participaba en la vida pública y permanecía recluida en su casa, especialmente antes del matrimonio. Hasta los 12 años la joven estaba sujeta totalmente a la potestad del padre que podía casarla a su antojo o incluso venderla como esclava. Los esponsales -que precedían al contrato matrimonial- se celebraban ordinariamente poco después de esta edad, y significaban la adquisición de la novia por el novio formalizando así el matrimonio. La prometida adquiere los deberes de fidelidad y pasa a llamarse esposa, pero sólo alrededor de un año después se celebra el matrimonio pasando definitivamente a depender de la potestad del marido (al que obedecerá como dueño) y yendo a vivir ordinariamente con la familia del esposo.
Una mujer «de su casa»: Lc 1,26-27; 2,4-7 y 22-24; Mt 1,18-19.
La elegida de Dios fue una piadosa jovencita judía, de un pueblecito pequeño, prometida a un artesano modesto. Así lo demuestra la ofrenda de dos tórtolas o pichones cuando fue a purificarse del parto, que era la ofenda de los humildes que no podían comprar un cabrito o cordero.
La disponibilidad de María: Lc 1,28-38.
Dios entra con fuerza en el mundo sencillo de María transformándola, haciendo pedazos sus planes de tranquilidad y honesta felicidad. Pero aún sin comprender, María confía y se deja llevar por Dios dando el sí que el Señor necesita del hombre, para poder hacerse presente y encarnado en la historia.
La virginidad como símbolo de la acción divina: Mt 1,18-25; Lc 1,34.
El A.T. presenta varias ocasiones en que Dios vuelve fecundas a mujeres estériles, mostrando así que los portadores de su Promesa no son nacidos por vía de la fecundidad humana sino por la intervención de su omnipotencia. Dentro de este contexto hay que ver la virginidad de María.
Lucas la resalta principalmente para destacar que únicamente Dios fue el Padre de Jesús, mientras Mateo lo relaciona con el cumplimiento de las antiguas profecías consideradas mesiánicas (Is 7,14). La independencia de ambas tradiciones señalan a otra anterior a ellas, difundida y cercana al mismo nacimiento de la Iglesia.
María y los «Pobres del Señor»: Lc 1,46-55.
El Magnificat es un himno de alabanza a la maravillosa actuación de Dios. Actualmente se considera anterior a Lucas quien lo recoge poniéndolo en labios de María y definiéndonos así sus sentimientos. No se puede afirmar con seguridad que proceda de círculos judeo – cristianos de los «Pobres del Señor», pero concuerda sustancialmente con este tipo de religiosidad.
María Madre.
Como madre de Jesús en lo humano María conformó los fundamentos de la personalidad de su hijo y le transmitió en el ámbito familiar la herencia cultural y espiritual más honda del Pueblo de Israel. Aunque sólo fuera por eso (en lo que pocas veces se piensa) su contribución a la Redención ya sería decisiva y merecería el titulo de Corredentora que le damos.
Como madre del primer Hombre – Nuevo, del que surgirá el pueblo de la Nueva Alianza -al que nos incorporamos por el bautismo -, todos los cristianos somos espiritualmente hijos suyos.
La grandeza del seguimiento por encima de la maternidad: Lc 11,27-28.
Jesús deja clara esa cuestión: en nuestra devoción a María debemos sobreponernos a un fácil sentimentalismo filial para valorar su ejemplo de amor y seguimiento de Jesús aún en las circunstancias más duras.
Tercer paso: NOS PREGUNTAMOS
REFLEXIONES E INTERROGANTES

Tras ver el ejemplo de María es conveniente preguntarnos si, ante situaciones que muchas veces no comprendemos y nos exigen una decisión, actuamos con la confianza y disponibilidad de ella. Y si no lo hacemos, ¿nos damos cuenta de que quizás estamos impidiendo que la Redención y el Reino lleguen a otros hombres? ¿Qué obstáculos son los que dificultan nuestra disponibilidad? ¿Estamos ocultando con el humo del incienso el verdadero testimonio que nos da María y su verdadera grandeza?
Cuarto paso: TEXTOS PARA LA ORACIÓN E INTERIORIZACIÓN
Magnificat: Lc 1,46-55.

Quinto paso: ORIENTACIÓN PARA HABLAR CON LOS NIÑOS
Sería extraordinario que fueran principalmente los padres quien hablaran a sus hijos de sus mamás. Deberían mostrarles los infinitos detalles de su amor, que los niños no captan. Sería bueno les hicieran ver lo hermoso que es servir de modo callado y eficaz.
Finalmente decirles que la mejor imagen de la Virgen María no son las estatuas, sino su persona.

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