LITURGIA

La era de las rúbricas (s. XVII – XIX) 

1.- Cultura de la época

El siglo XVII es el siglo del barroco. Lo grandioso, el sentimiento exaltado, el entusiasmo por la victoria y por el triunfo, expresado con todo el vigor caracteriza al barroco. Este sentimiento de euforia se encarna en la conciencia cristiana por haber salvado la fe y la Iglesia y por encontrarse en la verdad (fruto del Concilio).

Hacia finales del siglo surge la Ilustración, que va a campear durante el siglo XVIII. Toman fuerza el derecho, la conciencia individual y la razón del hombre y del ciudadano. El hombre es la medida de todas las cosas; y es por sí mismo su razón de ser y su fin. Rompe con todo el edificio antiguo, fundado en la religión revelada, la jerarquía y la autoridad.

En el siglo XIX, la Iglesia se encuentra ante una cultura arreligiosa y antieclesiástica, una cultura no cristiana. Es el siglo heredero de la Ilustración y de la Revolución francesa. Se pierden los Estados Pontificios y muchos de los bienes eclesiásticos. Esto provoca una reacción fuerte de afirmación del dogma, de la autoridad y de la tradición. Es la época del romanticismo, vuelta al pasado, en especial a la Edad Media.

La Iglesia no muestra ya esa fuerza de asimilación crítica y creadora que ha tenido en épocas anteriores. Se aísla y se amuralla y ve el mundo como negativo. El resultado: la separación entre la Iglesia y el mundo moderno.

2.-  Influencia en la liturgia

Las expresiones exteriores de la fe adoptan un aire triunfalista. Pero el espíritu barroco de esta época y el auténtico sentido de la liturgia no son compatibles. He aquí las consecuencias:

 • La Iglesia católica acentúa los puntos negados por los protestantes y no los que son centrales en la liturgia:

• Se acentúa la presencia real de Cristo en la Eucaristía y no en la comunidad, en la Palabra. Se olvidan estas otras presencias.

• Se acentúa el sacerdocio de los ministros ordenados y no el de los fieles. Esto separa lo que hace el sacerdote en el altar y lo que el pueblo hace.

• Se prohíbe la traducción del misal (Alejandro VII en 1662), aunque se publiquen devocionarios con explicaciones de los ritos de la misa.

• El barroco destaca aspectos periféricos de la liturgia: 

• se multiplican los altares laterales e imágenes, 

• la comunión se separa de la misa y se convierte en devoción privada,

• la homilía se convierte en sermón, sin relación con las lecturas.

He aquí dos muestras de la vida litúrgica de esta época:

En la época barroca se multiplicaron los altares laterales, como también las imágenes de los santos; la comunión se separó del marco de la misa y se convirtió en una devoción privada; la homilía se convirtió en sermón, es decir, salió de la celebración eucarística y de sus textos, y se desarrolló en el púlpito, convertido en cátedra sagrada; la Eucaristía se guarda, no en la sacristía o en la pared, sino en sagrarios encima del mismo altar, costumbre que no se generalizó totalmente hasta el decreto de la Congregación de Ritos del año 1863, así la mesa-altar queda reducida a la categoría de soporte; los sagrarios son cada vez más monumentales y fastuosos, con «templetes» y gradas, etc.; también se desarrolla la música sagrada: es la época de la polifonía y de los coros grandiosos, pero no orientada para servir a la liturgia, sino como concierto que tiene valor en sí mismo. Un catecismo del año 1734 decía que la misa es «una de las cinco maneras de adorar a Cristo en la Eucaristía».
Para que nos hagamos una idea del cuidado con que se llevó a la práctica esta misión, según recoge una colección publicada en Roma, entre los años 1898 y 1890 la Congregación de Ritos publicó más de 4.000 decretos. Esta casuística detallada creó en la Iglesia lo que se ha llamado «complejo rubricista «, es decir, la obsesión por cumplir escrupulosamente todas y cada una de las prescripciones rituales contenidas en los libros litúrgicos, a menudo con más fidelidad a la «letra» que al «espíritu » de la norma. De modo que las «rúbricas», (La palabra «rúbrica» viene de la palabra latina rubrum = rojo, porque en rojo aparecían escritas las normas, en contraste con el negro de las lecturas y plegarias.) que en un primer momento eran unas indicaciones sencillas de «cómo se suele » realizar un rito, se convirtieron en normas autoritarias y rígidas sobre «cómo hay que» llevarlo a cabo obligatoriamente, bajo pena de no validez del sacramento.

3.- Intentos de reforma

En esta situación surgen una serie de fenómenos positivos para vivir y comprender la liturgia, pero no adquieren «popularidad» y extensión en toda la Iglesia: en Alemania la costumbre de cantar cantos populares en la misa permite una participación indirecta en la liturgia y dos autores Mabillon y Muratori investigan y estudian a los Padres de la Iglesia y se descubren y se editan los antiguos libros litúrgicos romanos.

La ilustración, siglo XVIII, tiene repercusión en la vida litúrgica de la Iglesia. Fomenta el deseo de una participación comunitaria más intensa, exige más simplicidad y sencillez, evita el destacar los elementos superfluos de la liturgia y exige comprender lo que se dice y se hace en la liturgia, para que el pueblo reciba de ella ilustración y edificación.

En estos años tuvo lugar el sínodo diocesano de Pistoya (año 1786). Insistió en cosas que las tuvo en cuenta el Concilio Vaticano II: un único altar en cada iglesia, participación activa de los fieles, abolición del estipendio de la misa, reducción de procesiones, música simple y adaptada al texto litúrgico, ornamentos que no distraigan, reforma del Breviario y del Misal, publicación de un nuevo Ritual, reducir las fiestas, leer a lo largo del año toda la Biblia, etc.

Estos intentos no tuvieron el éxito esperado porque estaban imbuidos de espíritu moralizante: la ilustración no consideraba la liturgia como la acción salvadora de Cristo, sino como una función educadora y de progreso moral para el individuo.

Es de destacar durante el romanticismo el trabajo de restauración de Prosper Guéranguer (1805-1875). Propugna el retorno a la pura tradición romana, tanto en los textos, ceremonias y rúbricas, como en la música sagrada, la gregoriana. La abadía de Solesmes fue pionera en la restauración de la música gregoriana. Pero consideran la liturgia como la obra perfecta e inspirada directamente por el Espíritu, que debe permanecer inalterable, al margen de toda evolución histórica, y no subrayan la participación del pueblo.

Su actividad contribuyó a la formación de lo que se llamará el «Movimiento litúrgico» del siglo XX y a la reforma del Vaticano II.


APÉNDICE

Cuadro de la evolución de la misa en rito romano

 Después de analizar, por encima, las distintas etapas de la historia de la liturgia y antes de entrar en la reforma del Vaticano II, ponemos este cuadro de la evolución de la Misa. Los especialistas del Vaticano II, aquellos a quienes les encargaron la reforma, siguiendo los principios que había dado el Concilio, tenían en mente toda la historia de la liturgia. La historia nos ha dado a conocer los elementos esenciales, inmutables y el sentido de cada uno de los elementos; los cambios que se han realizado, si han sido para hacerlos más expresivos o si los cambios no sólo han sido externos, sino que incluso han cambiado el sentido.

 EntradaLiturgia de la PalabraPreparación del altarPlegaria EucarísticaComuniónFinal
Siglos  II y III en griegoNo hay rito de entrada. Se entra en procesión cantando y se hace una oraciónSe leen las memorias de los Apóstoles. Textos de profetas. homilía. Oración universal.Beso de la paz. Se presentan el pan y el vino con agua al celebrante.Ya existen el diálogo. Narración. Memorial. Epíclesis. Recuerdo de los difuntos.Fracción del pan y Comunión.Se hacen las colectas para otras iglesias y para los necesitados.
Siglo IV en latínSe sigue igual que en la época anterior.Se introducen cantos de salmos entre las lecturas, el Aleluya. Sigue la homilía. Se despedía a los catecúmenos. Oración de fieles.Beso de la paz. Se presentan las ofrendas hechas por los fieles y después se presenta todo junto al pan y al vino al Señor.Sigue la Plegaria con el diálogo. Santo. Narración memorial. Epíclesis. Recuerdo de difuntos.Frección del pan. Padre Nuestro (viene de Agrica). Y se introduce la fórmula: El cuerpo de Cristo. Amén.Saludos y despedida.
Siglos V y VI Reforma gregorianaSe introduce el Canto de entrada. El Kyrie y el Gloria. Y se reza la oración colecta como final del rito de entrada.Se fijan tres lecturas: AT, NT y Evangelio. Salmo responsorial. Aleluya. Homilía. Despedida de catecúmenos. Oración de fieles.Procesión con las ofrendas y un canto para acompañar. Oración sobre las ofrendas.Sigue la Plegaria con+Diálogo, se multiplican los prefacios. Sigue la Narración. Memorial. Epíclesis. Recuerdo y Doxología.Se introduce el rito de comunión con el Padre Nuestro y su conclusión. Se mezcla el pan y el vino. Se bendice a los que van a comulgar. Beso de la paz y canto de comunión.Una oración. Otra oración sobre el pueblo. Despedida y Bendición.
Siglos VII y VIII Influencia de Oriente: se ponen luces, incienso, se arrodilla, se amplía el número de vestidos litúrgicosCanto de entrada El celebrante llega al altar, se prosterna y lo besa. Se termina con la oración  Ya se llama a la 1ª lectura epístola, Salmo, Aleluya, incienso Evangelio, Homilía Desaparece la despedida a los catecúmenos. Y desaparece la oración de los fieles  Ofrendas de fieles. Canto que acompaña Oración. Lavado de las manos  La Plegaria sigue igual, se añade el recuerdo de los vivos.  Sigue el Padre Nuestro con su introducción y su final. Se introduce el canto del Cordero de Dios mientras la fracción. Sigue el beso de la paz entre los que van a comulgar.  Se introduce el limpiar el cáliz.  Sigue su estructura: Oración bendición y Despedida
Siglos IX-XI Introducción de plegarias privadas: las llamadas apologías  Se introducen en la procesión de entrada los cirios y la cruz, que se ponen sobre el altar y unas oraciones al pie del altar: Yo confieso. Lo demás sigue igual.  La liturgia de la Palabra no cambia de la época anterior, únicamente se introduce el Credo.  Se suprime el pan ácimo.  Lo demás sigue igual.Se añaden a la Plegaria Eucarística alusiones intermedias a santos y presentes. Se empieza a recitarse en voz baja y se besa el altar.Siendo todo igual a la época anterior, se empieza a comulgar en la boca y para limpiar el cáliz se empiezan a recitar oraciones.Siendo igual todo a la época anterior, la oración sobre el pueblo se hace sólo en Cuaresma.  
Siglos XII – XIV Plegarias y gestos de devoción  Se colocan las luces ya fijas en el altar. Lo demás sigue igual.La liturgia de la Palabra sigue igual a la época anterior.Siendo igual a la época anterior, se introducen las oraciones-bendiciones para el pan y el vino.  La Plegaria no cambia, pero se introducen cantidad de besos al altar y cruces sobre la patena y el cáliz.Siendo todo igual que en la época anterior, se introduce el comulgar arrodillados y se suprime el comulgar con el cáliz.  Siendo igual a la época anterior, se introduce el leer el prólogo del Evangelio de Juan.  

CUESTIONARIO

1.-  Escribe los cambios más negativos que se han dado en la liturgia y los momentos (años) a los que corresponde

2.- ¿Qué elementos negativos que has visto en este capítulo perduran todavía en la liturgia?

3.- ¿Qué lección nos enseña la historia a la hora de plantearnos la celebración de los sacramentos en nuestras comunidades?

4. – Escribe los momentos más lúcidos de la Historia de la Liturgia en estos siglos. Y también los momentos más negativos.