
Dn 5,1-6.13-14.16-17.23-28
Una de las actitudes con las que a veces nos encontramos, aun en medio de los mismos cristianos, es el pensar que se puede hacer burla de las cosas sagradas.
No es raro encontrarnos con personas que en fiestas y reuniones hacen chistes y se burlan de las cosas y de las personas sagradas. En muchos de nuestros hermanos se nota una falta de interés y de respeto por Dios y por sus objetos y ministros, quizás porque piensan: «No pasa nada, solo estamos jugando».
Probablemente eso mismo pensaba el Rey Baltasar, cuando delante de él apareció la mano de Dios, para hacerle ver que no se puede jugar con su Nombre.
No permitas que el indiferentismo del mundo y su falta de amor a Dios te contagien. Sigue el ejemplo de Daniel y anuncia a los demás la verdad del Evangelio; en tus reuniones propón la alegría cristiana, la cual no necesita ni de alcohol, ni de chistes que ensucian nuestro pensamiento y nuestro corazón.
Lc 21,12-19
Siempre he creído que ser cristiano cuando las cosas caminan bien no es problema. Lo difícil es, como dice el Señor, perseverar en los momentos difíciles.
El cristianismo, es un estilo de vida que muchas veces va en contraposición con los valores, pensamiento y actitudes del mundo: esta es la causa de los problemas.
Ser Cristiano en un mundo de injusticia, de violencia, de deshonestidad, etc., no es sencillo y por lo general es la causa de la persecución o del rechazo de aquellos a los que nuestro estilo de vida incomoda.
¡Animo! Hoy más que nunca necesitamos ser valientes y mostrarnos al mundo como verdaderos discípulos de Jesús. Él ha prometido ayudarnos y estar con nosotros.
Seamos fieles hasta el final.

